Desde la tarde entera en Fábrica La Aurora hasta el tianguis de los martes en Mercado Ramírez.
Qué llevarte de recuerdo
San Miguel se ganó su fama de ciudad de artistas por algo: más talleres activos por cuadra que cualquier otra ciudad de México, además de una tradición textil, cerámica y platera muy fuerte a las afueras. Esta lista combina los clásicos obligados con las tiendas pequeñas que sí valen el desvío.
Si vas a amueblar una casa nueva (y no solo comprando de paso en un viaje), el orden importa: empieza en Fábrica La Aurora, sigue con Recreo 18 y Exim, y termina en los mercados.
Galerías y centro de diseño
Fábrica La Aurora
Una fábrica textil de 1902 convertida en un laberinto de galerías, showrooms de diseñadores y dos de los mejores restaurantes de la ciudad. Piensas quedarte dos horas y terminas quedándote cuatro.
Un manejo de quince minutos hasta Atotonilco para ver una de las colecciones de arte popular más serias del centro de México. Vale la pena combinarlo con el Santuario que está justo al lado.
Bebederos de colibrí de vidrio soplado a mano, objetos para jardín, el tipo de regalo que viaja bien de regreso a casa. La tienda del Centro es la original, la sucursal de la Fábrica es más grande.
Tienda pequeña enfocada en mezcal, con una curaduría muy cuidada de cristalería, cerámica y libros. La parada perfecta antes de una cena de cierre para llevar un regalo al anfitrión.
Libros en español e inglés, un pequeño café en el patio, un rincón que de alguna manera no ha cambiado en años. Buen lugar para esperar a que pase un aguacero.
El pasillo techado entre Loreto y Calzada de la Aurora. Plata, textiles, papel picado, además de las típicas curiosidades para turistas. Regatea con buenos modos, y compra directo al artesano cuando puedas.
Productos orgánicos, pequeños puestos de comida, buen café, y la fonda a la que terminan yendo la mayoría de los extranjeros desde su primera semana aquí.
El verdadero mercado de los martes al que van los locales: frutas y verduras, artículos del hogar, utensilios de cocina, y hallazgos raros y maravillosos. Trae billetes chicos y una bolsa de tela.
Parada de conocedores para muebles e iluminación mexicanos de mediados de siglo, muy serios. No es para hojear rápido, sino para el momento en que estás amueblando la casa, no solo el viaje.
La librería dentro de la Biblioteca. Libros usados, títulos locales, y ganancias que financian programas para niños. Una forma genuinamente buena de gastar veinte pesos.